1 de diciembre – Día Mundial de la lucha contra el SIDA

Está cerca una de las fechas de mayor interés para la salud pública, el Día Mundial de la lucha contra el SIDA, una enfermedad que durante años han llenado de mitos y que ha tenido la atención de grandes médicos y científicos para tratarla.

A propósito de los mitos que se tejen alrededor del SIDA, quisimos aprovechar esta conmemoración para aclararte algunos de los más frecuentes.

 

  1. El VIH y el SIDA son lo mismo

¡NO!, el VIH y el SIDA son entidades diferentes. VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humano) significa que hay presencia del virus en el cuerpo sin que se haya desarrollado la enfermedad. Bajo esta condición una persona puede pasar varios años, siendo portadora del virus pero sin desarrollar la enfermedad.

El SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido) por su parte, indica la presencia de la enfermedad ocasionada por el virus del VIH.

 

  1. El VIH ya tiene cura

¡NO!, la infección por VIH es crónica. Aunque la ciencia ha trabajado sin descanso en la búsqueda de una cura, aún no ha sido posible desarrollarla.

Sin embargo, hay un tratamiento eficaz a través de medicamentos que ha mejorado sustancialmente las condiciones de vida de los pacientes con VIH o SIDA llevándolos a tener una vida sana y logrando una expectativa de vida casi igual a la de la población general. Gran parte de la efectividad de este tratamiento depende de la detección temprana del virus, y se calcula que por cada persona con VIH hay 6 que no saben que lo tienen, por eso hacerse la prueba es clave.

 

  1. El VIH puede transmitirse por contacto casual

¡NO!, fuera del cuerpo humano el virus no tiene oportunidad de resistir, por eso  compartir baño, utensilios de cocina u otros, con alguien que tenga VIH no es una condición de riesgo.

Por otro lado no todos los fluidos corporales son transmisores del virus; en las lágrimas, el sudor y la saliva no se encuentra el VIH. Esto hace que en contactos sociales casuales como besos, abrazos o apretones de mano tampoco haya riesgo de contagio.

Las formas de contagio del VIH son contacto sexual sin medidas de precaución, fluidos como sangre, semen, flujo vaginal, leche materna y solo en algunos casos de madre a hijo durante el embarazo.

Actualmente existe un tratamiento de emergencia conocido como profilaxis, que es la medida de choque cuando ha habido una exposición al virus. Lo que hace este tratamiento es inhibir la replicación del virus antes de que llegue al sistema linfático con lo cual se evita la infección.

¡Pero mucho cuidado! Este tratamiento es usado en verdaderos casos de emergencia, ante accidentes laborales y con víctimas de violencia sexual. Si lo usas cada que tienes un posible contacto se generará una resistencia y de nada servirá.

 

  1. Podemos detectar el VIH por sus síntomas

¡NO!, en la mayoría de los casos los síntomas son inespecíficos, como fiebre, gripas, amigdalitis, entre otros. Estos son síntomas con los que no se sospecharía de contagio de VIH sin un precedente y el paciente podría pasar inadvertido. La presencia del virus puede pasar silenciosa por hasta 10 años.

La única manera de saber si usted tiene o no una infección por VIH es haciéndose las pruebas específicas para el mismo.

 

  1. Los bebés de madres con VIH siempre contraerán el virus

¡NO!, aunque es una posibilidad, no es un hecho que los bebés se contagien con el virus. Las madres con VIH que reciben tratamiento temprano en el embarazo y evitan la lactancia pueden reducir el riesgo de transmisión al 2%.

 

  1. Las personas con VIH pueden tener sexo sin protección

¡NO! Aunque alguien ya sea portador de VIH cabe la posibilidad de adquirir una segunda infección y esta puede causar complicaciones en su proceso y tratamiento. Enfermedades como sífilis, gonorrea o la infección por clamidia, pueden adquirirse también al tener relaciones sin protección.

 

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